Lilas de Montmartre
martes, 6 de diciembre de 2016
sábado, 17 de septiembre de 2016
Un picaro destello de ilusión renace dentro mío cuando tus ojos se detienen un instante sobre mi. Este me visita cuando te acercas a recitarme tan solo unas simples y fugaces palabras. O cuando simplemente no decis nada, pero te quedas a mi lado quieto rozándome esporádicamente.
Esa pizca de ilusión que me sorprende cuando estás cerca, pero que no sirve de nada porque ya sé que eso que alguna vez estuvimos a punto de crear se quedo estancado en el pasado. Es mi deber, entonces, acabar con esa ilusión; cortarla de raíz, ahorcarla, ahogarla, apuñalarla y asesinarla para que luego vos no me hagas daño. Para que luego no nos hagas daño. Para que luego no se hagan daño. Para que luego no te hagas daño. Para que no te contagies de ella. Debemos destruirla antes así no nos terminamos destruyendo a nosotros mismos. Porque ya fue, ya lo intentamos. Nunca quisimos comprometernos, el compromiso no nos caracteriza, no es para nosotros; nos hacemos los open-minded, hasta que esta mente tan abierta nos termina encerrando y encarcelando en nuestros propios egos. Y así terminamos. Si me dieran la oportunidad de volver el tiempo atrás a aquella noche de viernes de febrero envenenada por el poder del tequila, te juro que impediría que todo lo que sucedió suceda y me iría a las once de la noche como bien tenia planeado. Y nada nunca hubiese ocurrido. Hubiese quedado todo dentro de un eterno juego de seducción, y ninguno de los dos hubiésemos salido tan quemados por jugar con fuego. Ya está.
Pero ayer las cenizas que quedaron volvieron a arder. Y la culpa la tiene toda esa ilusión que quedo dormida por un tiempo pero despertó una vez que notamos que esa tensión que quedó de lo nuestro se aflojó y volvió a ser más o menos como el verano pasado, con esos jueguitos tan clichéados pero que a nosotros nos gustan tanto.
miércoles, 7 de septiembre de 2016
Te escribí mil y una cartas. Cartas de esas que solo nosotros dos comprendemos; somos los únicos que logramos entendernos. Cartas escritas en nuestro propio Gliglico. Cartas que si las lee cualquier otro lector, nunca las llegaría a entender.
Te escribí cartas como aquellas que vos solías escribirme, donde dibujabas, con palabras, paisajes lejanos a los cuales pretendías que nos escapáramos. Lugares protegidos y escondidos donde nunca nadie nos encontraría.
Pero me parece que vos ya te escapaste.
Y te olvidaste de llevarme a tu lado.
martes, 6 de septiembre de 2016
domingo, 17 de abril de 2016
Traza mi silueta con la yema de tus dedos,
Invéntame con tus manos,
Tíñeme la piel con tus besos,
Perfúmame con tu aliento;
Haz de mí tu obra maestra.
Yo luego te crearé con una pluma y papel,
Te haré renacer de las palabras, los puntos y las comas;
Te conjuraré en páginas vírgenes,
Derramaré tinta de mis venas y sollozos
Para inmortalizarte y así poder tenerte para siempre.
sábado, 16 de abril de 2016
La bohème
●
Je vous parle d'un temps
Que les moins de vingt ans
Ne peuvent pas connaître
Montmartre en ce temps-là
Accrochait ses lilas
Jusque sous nos fenêtres
Et si l'humble garni
Qui nous servait de nid
Ne payait pas de mine
C’est là qu'on s'est connu
Moi qui criais famine
Et toi qui posais nue
La bohême, la bohême
Ça voulait dire
On est heureux
La bohême, la bohême
Nous ne mangions qu'un jour sur deux.
●
Son
exactamente las 3 de la mañana. Mi alma está desvelada por tu recuerdo
inoportuno, el cual resurge de mi subconsciente en el peor momento, ¿Quién te
pensás que sos? ¿Por qué mejor no te quedás
escondido en las sombras más
obscuras del remoto olvido?
Y en estas noches melacólicas me tenés dedicándote
La bohème, la cual no merecés pero
aún así yo te la entrego, te la doy. Quizás al desapegarme de ella me desapego
también de tu memoria, la cual llevo impregnada dentro mío.
Y en noches como estas mi cerebro reproduce
aquella escena en la que nos encontrábamos los dos, fusionándonos suavemente el
uno en el otro. En la que mi boca se disolvió en la tuya. En la que bajo
el hechizo del tequila pactamos que
viviríamos un amor secreto y clandestino. Que ilusa fui. Que ilusa soy.
Ahora te paseás con ella. Con ella. Con mi
confidente, con mi amiga. Nuestro pacto inmediatamente se convirtió en un
recuerdo lejano; un recuerdo borroso el
cual se degrada lentamente en el olvido. Ya somos imposibles. Andate por favor
de mi ser. Exorcizame por favor de tu memoria, de tu esencia. Esa noche no tuvo
que haber existido nunca. Nuestros labios deberían ser extraños los unos
de los otros. No puedo seguir amándote.
Que ilusa fui. Que ilusa soy.
Y así es como decido introducirme en este
mundo e inaugurar mi espacio, mi blog. Soy una chica de 18 la cual exterioriza
sus sentimientos gracias a la magia que surge cuando las palabras se
inmortalizan en tinta y papel. La bohème
es una de mis canciones favoritas (ya se habrán podido dar cuenta gracias a las
múltiples referencias). Se estarán preguntando a quién le reprocho en este
texto: es un joven amor no correspondido. Este tipo de historias es de las que
me gusta leer, pero por ahí no tanto vivir (aunque admito que puede llegar a
ser un poco excitante y adictivo). ¿Qué más? Mi libro favorito es Rayuela, mi
poeta favorito Baudelaire (il me fait rêver avec ses fleurs du mal...); hubiese
sido feliz viviendo en las épocas bohemias en las cuales Arthur Rimbaud, Paul
Verlaine, Baudelaire y demás se paseaban intercambiando poesías y teorías por
las ruelles de Montmartre. Soy una enamorada del cine, aunque no me llego a
considerar todavía una “cinéfila” puesto a que me queda mucho por aprender.
Aspiro con llegar a ser periodista y vivir viajando y seguir explorando el
mundo el cual me rodea. Bienvenidos a mi espacio.
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