Te escribí mil y una cartas. Cartas de esas que solo nosotros dos comprendemos; somos los únicos que logramos entendernos. Cartas escritas en nuestro propio Gliglico. Cartas que si las lee cualquier otro lector, nunca las llegaría a entender.
Te escribí cartas como aquellas que vos solías escribirme, donde dibujabas, con palabras, paisajes lejanos a los cuales pretendías que nos escapáramos. Lugares protegidos y escondidos donde nunca nadie nos encontraría.
Pero me parece que vos ya te escapaste.
Y te olvidaste de llevarme a tu lado.
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